3′36
28 Abril, 2008 por marks00
“No hacía ya demasiado calor, pero tampoco frío. Notaba la ausencia de la brisilla de la tarde que le ponia la piel de gallina, esa que llega justo tras la caida del sol, donde sigue habiendo luz pero aparecen las aves nocturnas. No tardaría en aparecer, de todas formas.
Sentado frente al mar, en la mesa de siempre . Sabia que era la ultima vez que lo vería, y por eso conectó su reproductor de música, se puso los auriculares y se limitó a escuchar la canción que le devolvía a la epoca en la que no tenia mas preocupaciones que elegir con qué jugar, si a capitanes y generales o al aro; época en la que pasaba las mañanas correteando por esa misma playa con su hermana pequeña y un dogo argentino precioso llamado Boró.
De nuevo le dió un sorbo de la cerveza en botellín que tenia ante si, simplemente para notar su frío hacer. No faltaban unas hojitas de menta coronando la bebida, que a pesar de su baja graduación alcoholica, ya le estaba haciendo divagar. Y volver a recordar.
Hacia casi cuatro años que no soñaba por las noches y se prometió a si mismo que cuando volviera a ocurrir, regresaría a ese lugar por última vez. Era una persona que creia en los sueños. En los suyos y en el de los demás. Y en su significado. Pensaba que todo tenia un porqué, pero no siempre un cómo. No le buscaba explicación a las cosas, simplemente las sentía y las vivía como si fueran demasiado frágiles en el tiempo y en su memoria como para intentar retenerlas. Intentaba entender si era el momento adecuado para que las cosas sucedieran.
Quizás si.
El sol descendía. Se volvía mas rojo y achatado, como un gran balón que se desinfla pero gana color. No le daba directamente en la cara y las gafas ahumadas le permitían observarlo por el rabillo del ojo.
Y el mar se abría ante sí como un monstruo enorme que todo lo devora, como una gran máquina de producir desastres y al mismo tiempo, darle vida al pueblo que le vió crecer. Así como se tragó a su padre y a sus dos hermanos hacía mas de 20 años. Era una cicatriz que ya no dolía, pero que la llevaba en el brazo izquierdo. Y en el corazón. Ni siquiera le escocía al contacto con el agua salada de la que llevaba demasiado tiempo huyendo. Se habia cerrado definitivamente, y ese era el momento para volver. Su sueño se estaba cumpliendo.
Con la vista seguía escrutando el horizonte, las rocas del acantilado que enmarcaban la playa, y a las parejas de enamorados y ancianos que paseaban por la arena como si nada ocurriera. Y realmente, es que nada ocurría, o al menos no fuera de su cabeza. Le resultaba curioso poder ver las olas y no oirlas por la música que salía de su reproductor. Quizás sería la primera vez que le pasaba en ese lugar, lejos, demasiado quizás de la selva urbana. Estaba tan lejos que allí ni siquiera era la misma fecha que en el lugar donde vivía habitualmente, en una latitud mas fría. Era como si el avión que le llevaba a su destino fuera una máquina del tiempo con alas, que le hacía volver a los años ochenta.
En su lento descenso, el sol tocó el horizonte. El mar se convirtió en un espejo de inmejorable calidad, un tapiz que parecía doblado por mil esquinas y agitado por mil personas, y que comenzaba a tragarse al astro rey. Entonces, lo sintió en la piel: habia llegado la brisa de la noche, la que solo aparece cuando el agua se enfrenta con el fuego.
Apenas quedaban treinta segundos de canción, pero ya tenía lo que necesitaba. La cerveza estaba tibia, la menta ya no apenas tenía sabor y el sol estaba a medio devorar. Los colores amarillenos desaparecían para dar paso al naranja mas sangriento y a un azul intenso que iba apareciendo por el lado opuesto. Siguió, quieto, como una estatua, esperando el colofón final de la melodía, mientras dos gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas.
Agua al agua. Sal a la sal.
Dejó unas monedas sobre la mesa y guardó su reproductor justo a tiempo para oir el bramido de las últimas olas allá abajo, en la orilla, mientras se alejaba hacia la oscuridad.”
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PD: El título del post no tiene demasiada lógica, de no ser porque es el tiempo que dura la canción -al principio del post- que me ha inspirado para escribir lo que acabais de leer…
Qué caña :_) Casi he podido saborear esa cerveza y sentir el olorcillo del mar.
¡Más, más!
Ey! Me ha encantado!
Empastan muy bien texto y musica!
Saludos!!!
El color contrario del azul es el naranja =)
Y esta canción es tan naranja, que me contrarresta el azul del Oslo (que tambien es bonito ¿por qué no? pero variar es necesario, “variasjon fryder” que dicen por aquí).
Asias!!! ^_^
3,36?
Bah, eso es en nuestro sistema decimal…
O sexagesimal…